Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL y JOHN FOGERTY

Fans Page de Hispanoamérica

 

¡Nuevo!....

Principal - Uno Por Uno - Árbol Familiar - Era Pre-Creedence - Letras Pre-Creedence - Crónica De Creedence - Letras De CCR En Inglés

Letras De CCR En Español - Fotos De Creedence - Premios De Creedence - John Fogerty - Letras De John Fogerty

Fotos De John Fogerty - Discos De Tom Fogerty - Cartas De Tom Fogerty - Discos De Doug y Stu - CCRevisited

Fotos De Tom, Doug y Stu - Tapas de Revistas - Fotos De Fans Hispanos - Fondos De Pantalla - Bandas De Covers Hispanas

Sólo Para Fanáticos - Links - Misceláneas - Mi Discografía Personal - Acerca Del Autor - Ultimas Noticias

 

Tal vez sea esta la entrevista más completa que se le haya hecho a John Fogerty en los tiempos del abrumador éxito de Creedence Clearwater Revival. A la luz de los acontecimientos posteriores, resultan más que jugosas algunas declaraciones del líder de la banda. Contiene, además, información muy apetecible sobre registros de época que nunca vieron la superficie y aspectos de la intimidad de la banda que anticipan las tormentas de fin de siglo entre los cuatro de Berkeley. Disfrútenla.

Pablo Junovich

 Entrevista a John Fogerty realizada por Ralph Gleason

(publicada por la revista Rolling Stone de USA en 1970)

Cuando entrevisté a Fogerty en nombre de ROLLING STONE (a principios de 1970), llegó con un minuto de retraso, me pidió disculpas, se sentó y empezó a  hablar con franqueza y claridad. Después de haberle visto en algunos conciertos y en la compañía de discos Fantasy, no me esperaba en absoluto a que me abordase con tanta naturalidad. El vínculo que le une a Fantasy es tan estrecho que creo, sin lugar a dudas, que está llamado a representar un papel decisivo en esta compañía y que sus reconocidos talentos de compositor y cantante pasarán a ser una simple faceta de su amplia actividad creativa.

Ralph Gleason

 ¿Cómo entraste en contacto con Fantasy Records?

 Vimos “The Anatomy of a Hit” en el canal 9 (Documental para televisión sobre Vince Guaraldi y su hit “Cast Your Fate to the Wind”, producido por Ralph J. Gleason) Habíamos dejado de trabajar con Sierra Sound y Music City y, entre otras cosas, teníamos cuatro piezas instrumentales, dos de las cuales eran principalmente melodías para piano, ya me entiendes... Tuvimos la impresión de que Vince había dado en el clavo sin conseguir llegar a nada, y pensamos: “¡Caramba! A lo mejor podría usar nuestro material ...” Todo el mundo piensa lo mismo, ¿no? Y además parecían hechos por profesionales... todavía me gustan esas melodías. Así que fuimos a ver a Max, vimos también a Sol Weiss (los hermanos Weiss, antiguos propietarios de Fantasy),  y te vimos a ti, claro. Y pensamos: “¡Caray! Por lo menos hay una compañía de discos en San Francisco... Vamos a probarla.” ¡Fuimos allí ni más ni menos que con la intención de “vender las piezas instrumentales”! Eso fue lo que ocurrió, en realidad. Tardé... bueno, creo que tardé dos días - después de ver la película - en echarle suficiente valor para ir allí.

 ¿Entonces se llamaban The Blue Velvets?

 ¡Exacto! Max nos convenció de que las melodías instrumentales no eran nuestro fuerte, pero nosotros tratamos de venderlas, pensando en Vince. Eso nos abrió en cierto modo las puertas. Max dijo: “Bueno, deberían hacer piezas con parte cantada”. ¡Que era precisamente lo que habíamos estado haciendo hasta entonces!. Así que hicimos una cinta muy cruda, una especie de prueba... en la nave esa que tienen en la parte de atrás. No era más que una simple demostración. Lo grabaron a la velocidad de siete y medio, igual que en un magnetofón casero, y añadimos unas cuantas cosas. Después de eso, me marché a Portland, y a los nueve meses, ¡salió el disco!

Tom se pasaba por ahí todos los días. Por aquel entonces, estábamos seguros de que Jesse James o alguien había robado las cintas, o algo así.... pero nueve meses más tarde, justo antes de Navidad, salió el primer single... el que habíamos grabado. ¡No nos lo podíamos creer!

Fuimos allá corriendo, excitadísimos, y lo escuchamos. No lo miramos hasta... bueno, media hora después, miramos la etiqueta, ¡y decía The Golliwogs! Entonces... no sé cómo describirlo, porque ya se me ha olvidado, ¡pero fueron cuatro horas de pesadilla! Ya sabes, me repetía a mí mismo: “No está mal, me gusta. Sí... no está mal, no está mal, ¡me gusta!” Pero sabía que no me gustaba. Y era incapaz de afrontar a Doug y a Stu porque ellos... ifff! Tom y yo les dijimos: “Bueno, era la única forma de poder sacar un disco”. Pero no nos gustaba en lo más mínimo. Se estuvieron riendo de nosotros durante cuatro años después de eso. Fíjate, ¡nos daba vergüenza pronunciar hasta el nombre! Nos preguntaban: “¿Cómo se llama el grupo?” Nosotros volvíamos la cara y contestábamos: “The Golliwogs”. Cosas de esas...

 ¿Fue distinto cuando se lanzaron con el nombre de Creedence?

 El nombre era mejor que nosotros, cuando por fin conseguimos ponernos de acuerdo... Decidimos algo así como: “Bueno, ahora nos toca llegar a la altura de nuestro nombre”. Desde luego, es un buen nombre, mucho mejor que The Golliwogs o que otro por el estilo. Creo que nos inspiró... recuerdo que Buffalo Spríngfield y Jefferson Aírplane también eran buenos nombres. Yo, de verdad, pensé: Te da una imagen, ya entiendes. Eso pasaba con Creedence Clearwater Revival...

Fue como si nos dijésemos: “Pues bien..., ha llegado el momento de entrar en acción”. Sin exagerar, era como si nos sintiésemos más preparados que antes. Así que intentamos llegar bastante más al fondo al actuar.

 ¿Crees que era cuestión de madurar?

 Bueno, madurar quiere decir un montón de cosas... Creo que, más que nada, significa... aunque no me gustan las frases hechas... significa encontrarte a ti mismo, o por lo menos pensar que te has encontrado a ti mismo. Espero que dentro de diez años, haya evolucionado otras veinte veces o algo así.

Verás, fue más o menos así: cuando volví (del Ejército), tenía la cabeza bien sentada, ¿sabes?, me da mucha rabia usar palabras como éstas... A los... digamos, 14 o 15 años, y entre esa edad y los 20, mi cabeza... bueno, la de todo el mundo, supongo... empezó a darle vueltas a todo, era demasiado consciente de cosas como: “¿Pinto algo aquí? ¿Pintaré algo allá?” Ya me entiendes, era demasiado analítico y todo eso... Y entonces te metes en cantidad de enredos, me parece a mí.

Creo que lo que nos lanzó fue... un poco, o a lo mejor un montón de suerte, no sé, pero sobre todo creo que... sobre todo en mi caso fue el decidirme, bueno, ya sabes... el no empeñarme ya en analizarlo todo y en preocuparme por menudencias, sino, por el contrario, ir simplemente hacia delante. Las canciones son mejores, creo que es mejor nuestro material. A veces, escucho algunas (de las antiguas) y.... ¡caray! entiéndeme... esto es de Fats Domino: “te quiero tanto, no te vayas de la fiesta”, ¡y cosas parecidas! Pero aparte de eso, nuestra idea general sigue siendo la misma aunque, por supuesto, ahora tocamos mejor. Los discos están mejor producidos.

El cambio respecto a... digamos, un año antes de que tocásemos cuando la huelga de la emisora KMPX, era que, por fin, estábamos seguros de nosotros. Teníamos un repertorio, sabíamos tocarlo bien, y teníamos - me figuro - toda la presencia que se necesita. Simplemente, nos gustaba lo que estábamos haciendo. Antes siempre estábamos como... ¡éramos tan inseguros! Y teníamos tantas trabas... ¡No llegamos a tener un P. A. que nos funcionase! (Public Address System, es decir, equipo de sonido o sistema de amplificación global que aumenta el volumen en función de las necesidades del momento) ¡Nadie parecía entender eso, ya sabes que se necesita un buen P. A.!

 ¿Estuviste en la Guardia Nacional?

 No, en la reserva. Me llamaron a las filas. Y conseguí meterme allí porque me había puesto en contacto con ellos antes de eso. Nadie te da nunca una contestación en esos sitios, y es de locura. Si hubiese sabido entonces lo que sé ahora, nunca me hubiese metido en ese lío, pero...

 Y después estuviste en Portland en alguna ocasión, ¿no?

 Exacto. En el 64, Entonces fue cuando empecé a cantar en serio, como profesional. Antes lo hacía en broma. Había conocido a un chico de otro grupo que se llamaba The Apostles... un chico llamado Mike Byrnes, y a otro que se llamaba Tom Fanning. Portland moría entonces por Paul Revere y gente por el estilo. Estaba anticipándose a San Francisco, como lugar de reunión de grupos. Estaban saliendo un montón de grupos del Noroeste... así que nos dijimos: “Vamos a Portland y algo saldrá de ahí”. Allá arriba, conseguimos un bajista no sé dónde, y también un baterista. Y un club nos ofreció trabajo durante dos semanas, y hasta tocamos ante el Peace Corps  (Organización civil de tipo benéfico, patrocinada por el gobierno de los Estados Unidos y formado por jóvenes voluntarios) en una ocasión. El típico trabajo de club... ¡Al cabo de tres noches, ya teníamos ganas de volver a casa! Tocábamos seis noches por semana, al ritmo de cinco actuaciones por noche...

 ¿Estuviste entonces a punto de dejar el conjunto?

 No exactamente. No sé cómo explicarlo... Una de las razones por las que Creedence tardó tanto en llegar a algo, fue porque cada uno de nosotros estaba haciendo otras cosas en una dirección distinta. Tom tenía un empleo, una familia y todo ese rollo, y le costaba mucho trabajo dejarlo. Stu estaba estudiando y su padre lo tenía a raya, ya me entiendes... Doug estaba bastante indeciso todavía, no me acuerdo si seguía estudiando o no. Así que me fui a Portland porque quería tocar, sencillamente...

No iba a dejar el grupo, ni mucho menos. Ya habíamos grabado el disco con Fantasy. Estaba fuera de duda que The Blue Velvets o The Golliwogs - o como nos llamásemos - era el único grupo con el que yo iba a quedarme. Aquello no fue más que un poco de respiro para seguir tirando.

 ¿Habría tenido la misma importancia psicológica el nombre de Creedence si no hubieseis estado ya catalogados como The Golliwogs?

 Probablemente no. Sabíamos que estábamos arrastrando un nombre poco acertado y nos dijimos que ya estaba bien. Fue como dar un doble salto para salir de lo vulgar.

Pero nos ayudó de verdad... Nos dio una idea más alta de nuestras miras, me imagino. Suena un poco cursi, pero hizo que todo encajase mucho mejor. Ya éramos algo más que cuatro muchachos que iban para acá y para allá, reuniéndose a las cinco en punto, justo antes del baile, y tocando “Lay it on me Willie” y cosas por el estilo. Por fin éramos un grupo profesional y teníamos un nombre de verdad. Ya sólo dependía de nosotros el que todo aquello nos llevase a algo.

 ¿Habías recibido estímulos antes de eso?

 Sabía que tenía un potencial... y que no lo estaba demostrando demasiado. Pero hasta con éxitos tan pequeños como “Brown-Eyed Girl” y otros por el estilo... ya era bastante saber que éramos capaces de entrar en una sala como ésta, con un par de micrófonos y nada más, y de grabar un disco que sonase a disco... Cualquiera habría pensado: “¡Andá!, algo se está haciendo ahí dentro...” Ya me entiendes... Quiero decir que teníamos muchas cosas en contra. Y tampoco estábamos preparados, lo admito plenamente. Si “Brown-Eyed Girl” hubiese sido un hit, nos habríamos convertido en otros artistas más con un sólo éxito, no habríamos salido nunca de ahí y bueno… no nos habríamos propuesto en serio hacerlo bien de verdad. Habríamos pensado simplemente: “¡Qué bien! Está tirado…”. Y eso habría sido todo.

 Sin embargo, esa fue una canción interesante en muchos sentidos.

 Pero estaba concebida para el estudio, por decirlo de alguna forma. No sabíamos tocarla tan bien como en el disco, y nos costaba trabajo sacar otra que estuviese a su altura. Nuestras creaciones no manaban, ni mucho menos.

 Al decir que estaba concebida para. el estudio, ¿te refieres a que la elaborasteis en el estudio?, ¿y a que no la habíais tocado mucho ante el público?

 Sí que lo habíamos hecho..., pero Stu sólo se sabía tres notas en el bajo. Tom tocaba una sola cuerda de la guitarra, y yo tenía que apañármelas con todos los demás instrumentos, el órgano y todo. En una palabra, no éramos lo que podría llamarse un grupo para tocar en público, éramos un grupo hecho para el estudio de grabación. Me atrevería a decir que teníamos mejor “gusto”, digámoslo así, que gente como The Monkees, que también eran un grupo concebido en función del estudio. Pero no servíamos... para actuar en vivo, no teníamos mucha más fuerza que The Monkees. ¡Una voz y una batería no bastan para mantener despierto el interés!

Yo estaba seguro de lo que quería, pero tenía que convencer a los demás de que: “¡Vamos!, podemos conseguirlo... así que pongámonos a ensayar, y dominen sus instrumentos...”. Ese tipo de cosas.

Ellos no le veían a todo aquello un futuro muy prometedor. Al fin y al cabo, el padre de Stu era un abogado de empresa. Estaba totalmente en contra de nuestro proyecto. Fue una decisión muy importante para Stu, lo de dejarlo todo..., ya me entiendes, tuvo que romper con su padre, que ahora.... ahora todo va sobre ruedas, su padre trabaja para nosotros: es nuestro abogado. ¡Así es la vida!

 Según Wally Heider, tú has sido el músico más organizado de cuantos han pasado por su estudio. ¿Has sido siempre así?

 Pues sí. Creo que es importante decir que a lo largo del high school es decir, prácticamente hasta que cruzamos por primera vez las puertas de Fantasy, yo había pasado unas 5.000 horas en estudios... ya te digo, a lo largo del high school. Simplemente, entraba en un estudio y tocaba con quien fuese, como en el estudio de Berkeley que Country Joe hizo famoso grabando allí uno de sus éxitos... Hicimos, me parece recordar, unos cinco o seis discos antes de ir a Fantasy. Acompañamos “oficialmente” a dos cantantes de Richmon - James Powell, que hizo “Beverly Angel”, y otro tipo más -. El del disco ese que nunca llegó a salir. Hicimos muchas piezas instrumentales y cosas de esas. Como grupo, teníamos 2.000 horas de grabación en estudio. Y además de eso, yo estaba dispuesto a acompañar música country and western, o incluso polcas. Ya me entiendes, lo que fuese.... nosotros tocábamos cualquier cosa, aunque sólo fuese para aprender cómo era un estudio. Sabía que algún día me serviría para algo.

Pensaba de vez en cuando en tener mi propia compañía algún día. Empecé a darme cuenta, de que había una especie de camino que conducía a esa chifladura. De hecho, Dave Rubinson dijo: “Bueno, no hay ningún misterio en un estudio de grabación. No se trata de nada mágico”. La, verdad es que creo que intentaba ubicarnos, de un modo algo rebuscado, me parece a mí. Pero estoy de acuerdo. No hay ningún misterio en ello. Es tan particular como cualquier otra cosa. Me imagino que una computadora será algo parecido. Para mí es un auténtico misterio, pero alguien tiene que saber cómo funciona. Quiero decir que enchufas un micrófono, y algo ocurre. Pones efecto de eco, y lo oyes. Así que ahora sé cómo va  a resultar una canción desde el mismo momento en que la concibo. Ya no me llevo sorpresas, por lo menos en el 90 por ciento de los casos. A veces falla sin más ni más. Es horrible ¿sabes? ¡Y eso sí que es una sorpresa!            

 Algunos grupos pasan cantidades increíbles de  tiempo en el estudio cuando están haciendo un álbum.

 Sí, a mí me resulta increíble, desde luego, porque los estudios no me inspiran lo más mínimo. Soy incapaz de sentarme delante de una máquina de escribir, en el estudio, esperando que algo llueva del cielo. No se me ocurre nada. Cuando lo hacía, resultaba totalmente inútil. ¡Porque estaba obsesionado con el maldito reloj! Ya sabes, lo de gastar tanto dinero... Cada hora que pasaba me sacaba de mis casillas, Ahora, lo que hago es ir a toda velocidad. ¡De verdad!

Llegamos, tenemos a lo mejor diez melodías sin terminar... así que me pongo a ello, y en cuatro o cinco horas hacemos todos los retoques y las acabamos. Me gusta trabajar así. Necesito a un ingeniero de sonido que vaya a mi ritmo, que no se atasque..., porque yo ya lo tengo todo pensado. No me gusta perder el tiempo sentado, esperando a que me llegue la inspiración en el estudio. Quiero terminarlo para poder pasar al tema siguiente. No sé... si anda dentro de mí demasiado tiempo, se pudre

 Cuando compones las canciones, ¿les das forma en un papel o en tu cabeza?

 En mi cabeza.

 ¿Cómo escribes las canciones?

 Por lo general, con la guitarra.... prácticamente sin nada más, mientras doy una vuelta en coche o, muchas veces, estando en la cama, en plena noche... pensando durante dos o tres horas, ya me entiendes. Pero hago todos los ruidos, como si estuviera la batería, y eso me ayuda mucho, de verdad... La verdad es que suelo basarlo todo en el acompañamiento de la batería y del bajo. Primero pongo en marcha el ritmo, y luego construyo la melodía. Hasta ahora, no he vivido en ningún sitio donde pudiese dejarme llevar y cantar en voz alta. Los vecinos se quejaban, o cosas por el estilo. Ahora me estoy haciendo un rinconcito en mi casa donde podré hacerlo. No sé si notaré alguna diferencia. A lo mejor si.

Además, en cuanto a la sustancia de la canción... de lo que va a tratarse, la letra y todo eso... suelo hacerlo por separado: a veces antes, a veces después. Y después lo pego, por decirlo así.

Bueno, tengo una libreta llena de títulos, llena de anotaciones de una línea que pueden ser un título o parte de una canción, ya sabes... La verdad es que en la primera página, ¿sabes?, tuve un auténtico rayo de luz, y puse... “Proud Mary” fue lo primero que escribí en ella, y algo más abajo, “Lodi” y “Bad Moon Rising”, y hacia el final, algo llamado “Riverboat” y “Rolling on the River”. Al principio, eran tres cosas distintas. Terminaron por fundirse, convirtiéndose en “Proud Mary”. Cuando concebí “Proud Mary”, no tenía nada que ver con un barco. Mi idea era una lavandera, o algo así, ¿me entiendes? Es totalmente distinto.

 Fue fantástico que a Dylan le gustase esa canción

 Sí, eso mismo pensé yo. Quiero decir que no me lo esperaba en absoluto. Pensaba que habría tenido que ser algo más comprometido, ya me entiendes...

 ¿Así que pensaste desde un principio que ibas a triunfar?

 Veía que podría seguir tirando, sí... Para mí, no hubo nunca problemas. Sólo empecé a ver problemas cuando me puse a darle demasiadas vueltas. Se me ocurrieron cosas como: “Bueno, todo el que intenta algo se cree que es bueno. Así que a lo mejor yo no valgo. Todo el que se sube a un escenario se cree que entiende de música...”.

Al principio, andaba por ahí faroleando, como si supiese lo que quería hacer. Al principio... quiero decir, a los 14 o 15 años. Me fui desanimando cada vez más desde los 18 años más o menos, hasta los 21, por hacer caso de todas esas pijadas y contestar: “Sí, creo que tienen razón”». Eché por tierra todo lo que yo mismo había aprendido a creer. “Sí..., creo que tienen razón. Nadie sabe lo que va a ocurrir en realidad. Nadie... no es cuestión de que valgas o no. Sólo es cuestión de suerte. Tienes que tirar suficientes cosas tuyas contra las paredes para que algunas se queden pegadas. A lo mejor tú eres un tipo con suerte”.

Así que empecé a pensar esas cosas. Y fue cuando dije... “¡Hagamos un disco que suene así... Hagamos otro que...”.

 Irving Berlin dijo en cierta ocasión que si uno vende un millón de copias de lo que sea, ya es alguien.

 Depende simplemente de a quién hagas caso. Si sigues el gusto de la mayoría, entonces, evidentemente, lo tuyo está bien. Esa es precisamente la distinción que veo entre lo “comercial”, como sinónimo de negocio, y lo “comercial”, aplicado a la música. Han llegado a significar cosas distintas. No hay nada malo en lo de vender discos - y eso es ser comercial -. Lo que sí odio es eso de la “música comercial”. Es igual que el enfoque comercial de Ralph Williams… Las pastas de dientes o lo que sea. Hay dos formas distintas de abordar la misma cosa.

Claro..., estamos intentando que nos escuche el mayor número posible de personas. Soy incapaz de imaginarme a un artista sentado en su habitación - un pintor, por ejemplo -, y pensando: “No quiero que nadie vea nunca lo que yo hago”. No puedes tener ideas, no puedes tener inspiración, sin pensar: “¡Caramba! Me gustaría enseñárselo a alguien”. Así que sí empiezas a decir: “Bueno, ¿sabes?, no quiero que nadie... No quiero tener éxito...”

El éxito significa... no sé cómo lo definirías tú, pero para mí, el éxito significa que mucha gente acepte lo que haces. Para que puedas contarle a mucha más gente, ¿me entiendes?, cómo ves tú el mundo. Y para mí eso está bien. Es bárbaro. Te sirve de plataforma. Sobre todo si llevas todo dentro de tu cabeza y quieres sacarlo un buen día... puedes tener éxito primero y decir después: “¡Aquí está!” Que es, creo yo, lo que hicieron los Beatles. Así te escucha mucha más gente.

 ¿Qué función desempeñó Saul (Zaentz, el nuevo propietario de Fantasy), después de comprar Fantasy?

 Bueno.... te contaré en unas palabras lo que pasó hasta entonces. Saul era para nosotros, más que nada, un amigo... Trabajaba allí, trabajaba en Fantasy. No estoy muy seguro de lo que hacía - creo que era “Representante de Ventas” -, pero nunca he llegado a entender lo que significan esos títulos. El caso es que, él era objetivo. No le preocupaba que el disco saliese o no. Simplemente... le caímos bien, y él nos cayó bien a nosotros. Yo terminé yendo a trabajar allí en la sección de salidas. Así que trabajaba en la misma empresa que Saul. Y eso era todo, éramos más que nada buenos amigos. Y... de pronto, en octubre, creo que del 67, Saul nos llamó por teléfono para anunciarnos: “Acabo de comprar Fantasy Records”. Y... fue bastante curioso, porque yo le había estado diciendo al grupo durante todo el verano del 67 - tenía como una intuición - que las cosas iban a cambiar en octubre. No hacía más que repetir: “Algo increíble nos va a ocurrir en octubre”. Yo no sabía qué iba a ser. Ni siquiera sabía si les estaba mintiendo, ¡ya me entiendes! Pero lo cierto fue que ocurrió en octubre... Cuando recibimos esa llamada, comprendimos enseguida que iba a dar otro rumbo a nuestras vidas. Porque Saul tenía ideas fijas... Sabíamos de sobra cómo era. Así que cuando nos dijo: “He comprado la compañía, ¿se quedan en ella?”, contestamos: “¡Claro que sí!”

Desde entonces, ha sido coser y cantar. El no tenía mucho dinero, en realidad, creo que se lo había gastado casi todo en la compañía. También había conseguido unos cuantos socios. Pero pidió un préstamo a título personal para que nos comprásemos un amplificador. Eso era precisamente lo que necesitábamos con más urgencia... un amplificador de guitarra solista para mí. No teníamos nada de dinero. Ni señal de dinero.

Le pedimos un, montón de cosas. Necesitábamos una furgoneta, necesitábamos esto y lo otro... Pero dijimos que podíamos pasarnos sin todo eso, si no había más remedio, con tal de tener un amplificador. Y él contestó: “De acuerdo”. Así que agarró, y en su propio, nombre - no en el de la compañía -, pidió dinero prestado y nos compramos el amplificador. Nos gastamos todo en la tienda de Roger Caulkins, pues lo pagamos al contado, ¿sabes? ¡Nadie ha hecho nunca nada parecido con él! El estaba por allí... pero no se metía en nuestro camino. Asistió a las dos primeras sesiones de grabación, pero no dijo ni una palabra, ¿sabes? El sabía que yo sabía lo que tenía que hacer. O por lo menos, me dio, la impresión de que opinaba así. No sé... cuando lo pienso ahora, no sé si él tenía entonces confianza en mí. Pero me daba a entender que sabía con seguridad que yo podía conseguirlo, y todo eso... Le conté que quería hacer “Susie Q”, que quería hacer “Spell”. La verdad es que fue a vernos a Deno & Carlo's y dijo: “Bueno, chicos, creo que deberían hacer un álbum”. Llevábamos cuatro años hablando vagamente de eso, pero nunca nos lo habíamos tomado en serio, ¿me entiendes? Pero nos pusimos a ello e hicimos “Susie Q”, lo de tocar una canción que no fuese nuestra se debió a que así yo podía concentrarme en el sonido y, ya sabes, en la dirección musical del disco. Así no estaría metido en mi propia melodía y no correría el riesgo de eternizarme en el significado de las palabras.

Esa canción me gustaba desde hacía 10 o 12 años. La tocábamos desde hacía siete u ocho. Así que no tenía por qué ocuparme más que de la producción, ya me entiendes.

Saul reconoció que era una buena idea, así que hicimos “Susie Q” ni más ni menos que como una canción de demostración. Por suerte conseguimos llevarla a la radio – a KMPX, en esa ocasión. Fue algo así como nuestra propia mezcla de todo lo que sabíamos. Eso hicimos con “Susie Q”. Era la misma versión que la del álbum. El caso fue que nos pusimos a ello, ¡y estábamos tan preparados que lo hicimos de un tirón! ¡Zas! Ahí quedó eso...

Es  exactamente la misma versión del LP, no hay el más mínimo cambio. Además, Saul sabe darte ánimos. Si estás decaído, sabe decirte lo que necesitas. Consigue que una cosa muy pequeña parezca... bueno, si es algo positivo, algo favorable para ti, sabe cómo inflarlo. Con él, no tienes que preocuparte por nada. Sabe hacerte concentrar en las cosas buenas que te están ocurriendo. Así que siempre que estaba deprimido o  preocupado o algo parecido, me iba allí y, simplemente, hablaba con Saul durante una hora. Era como una terapia.

 Bueno... él figura en ese primer single en calidad de productor.

 Exacto. Lo hicimos así porque cuando inauguró la compañía... bueno, por supuesto, él puso el dinero para las sesiones de grabación. ¡Nosotros no teníamos ni un centavo! Pero estaba entendido que yo era el productor. Lo dábamos por descontado que yo era en realidad el productor. Pero como la compañía estaba empezando, queríamos estar seguros de que la gente entendería que se trataba de la nueva Fantasy. Saul me preguntó: “¿Estás de acuerdo?” Y yo, le dije: “Claro que sí”. Y puso ahí su nombre. En un principio, no íbamos a poner ningún nombre. Pero era la forma más segura de que todo quedase claro... Saul era el nuevo director de Fantasy, y su dirección era algo completamente nuevo, ya me entiendes... Lo del nombre no me importa en absoluto, porque la verdad es que él fue quien se gastó el dinero. En otras palabras, hizo que algo saliese de la nada.

 ¿Así que el primer single que tuvo impacto fue «Susie Q»?

 Exacto.

 ¿Recuerdas cuánto tardó en empezarse a mover la cosa? ¿Fue nada más salir?

 Bueno, la verdad es que salió primero en el álbum.

 ¿Salió antes el álbum que el single?

 Sí. Lo que ocurrió fue que KMPX tenía las cintas, y entonces pasó lo de la huelga. Nuestro álbum se terminó la misma semana en que empezó a funcionar KSAN, con los nuevos tipos. Así que les llevamos una cinta del álbum. Creo que entonces fue cuando me di cuenta de que todo iba a salir bien. Desde el primer día. Habíamos apoyado bastante la huelga, pero la verdad es que ellos no nos “debían” nada. En otras palabras, lo que pasó después de que les llevásemos la cinta no fue una devolución de favores, ni nada parecido. Nos presentamos allí con la cinta, y ellos escucharon todo el álbum de un tirón. Preguntaron: “¿Qué pieza está bien, para ponerla?” Dije: “Bueno, la primera, del todo, creo yo... Empiecen del principio, con ‘Spell’”. La pusieron, y estuvieron poniéndola una semana y media. ¡Fue increíble! Ya sabes, la difusión... Y el álbum todavía no había salido. No era todavía más que una cinta.

Salió el álbum y, teniendo en cuenta que éramos un grupo relativamente desconocido, se vendió. ¡Se vendió de maravilla! Yo comprendí enseguida que todo iba a ir sobre ruedas. "Susie Q” no salió en single hasta agosto. Es decir, hasta dos meses y medio, o incluso tres meses más tarde. En realidad, “I Put  a Spell on You” y “Susie Q” salieron al mismo tiempo, en dos singles.

 ¿Las seleccionaste tú?

 Sí. Bueno, a mí me gustaba mucho “Susie Q”. Cuando la grabamos, yo lo hice todo con la idea de que terminaría siendo un single. Por eso está al principio...  lo más “interesante”. Toda la parte cantada está al principio. Lo concebí como dos partes distintas, por si queríamos cortarla en dos más adelante. No vi nada malo en ello, desde el punto de vista artístico... Quiero decir que así es como está hecha. Saul quería sacar “Spell”. Creo que sigue siendo su favorita de todo lo que hemos hecho. Así que llegamos a un compromiso: “¡de acuerdo, haremos las dos!”. Las emisoras de radio escogieron primero “Susie Q”. Al cabo de una temporada, todo el mundo se acordó de que “Spell” había salido y empezó a ponerla. En la Costa Oeste, pegó de maravilla, igual que “Susie Q”», pero estas cosas, ya sabes lo pronto que pasan...

 ¿Recuerdas cual fue la primera señal de éxito que recibísteis fuera de aquí? ¿Fue en Chicago o en Nueva York?

 Sí... bueno, estábamos tocando en el Cheetah, en Los Angeles. Nos fuimos hasta allí en la furgoneta Volkswagen. Saul  nos había convencido, porque estaba bien para darse a conocer. A veces, esas cosas salen bien, pero no nos apetecía seguir trabajando como esclavos. ¡No podíamos imaginarnos cómo iba a ser el año siguiente! Pero pensamos: “Caramba, llevamos casi diez años haciendo todas esas pijadas, y ahora casi tenemos un hit...”, ya me entiendes. Sabíamos que lo más importante eran los discos. Podían solucionarnos la vida, si es que teníamos paciencia. Pero Saul estaba realmente empeñado en que fuésemos allá, porque iban a ir unos tipos de una casa grabadora, así que dijimos; “¡De acuerdo!” Y nos fuimos. Luego él se presentó allí, lo cual era extraordinario, él y un distribuidor de Los Angeles al que conocemos bastante y que nos cae bien.

Quiero decir que es poco corriente, creo yo, que a un grupo le caiga bien un distribuidor, pero la verdad es que somos bastante amigos suyos. Nos dijo que Bill Drake acababa de pasar nuestra canción en una emisora de Chicago, creo, y en otra emisora, no recuerdo cuál. Y sobre todo, nos dijo que a Drake le gustaba “Susie Q”. ¡Eso sí que fue una sorpresa! Estábamos convencidos de que nunca podría ocurrir. Sentimos una extraña emoción, y eso fue todo...

Nos dijo que a Bill Drake le gustaba el disco y que la cosa estaba hecha. Todavía sentíamos la impaciencia esa... lo de esperar, y esperar a que algo ocurriese. Creo que esa fue la primera auténtica señal de éxito.

 ¿Doblas las voces? ¿Cómo consigues el sonido ese?

 Agregamos la parte vocal después de haber hecho la instrumental. En otras palabras, canto en vivo en el estudio. Pero sólo grabamos las partes instrumentales, porque si tienes puesto un micrófono de voces, todo ese ruido entra también en él. Las partes cantadas son, por supuesto, más suaves que la batería y que la guitarra. Y producen un sonido bastante flojo. Ya sabes, algo así como ¡skskskssss! Así que grabamos primero lo que llamamos una pista de base. Lo hacemos en cuatro pistas, para no tener que perder mucho tiempo en el estudio equilibrando el sonido global. Si cada uno ha tocado bien lo suyo, no me cuesta trabajo equilibrarlo después. En nuestros primeros tiempos, cuando Fantasy no había cambiado de dueño todavía, nos pasábamos horas y horas trabajando en una grabación. Nos había salido bien, pero: “¡Anda!, el bajo suena demasiado fuerte. Bájalo...”, y cosas por el estilo.

 ¿Pero cantas mientras hacen eso... con la parte instrumental?

 Sí. Así podemos darnos cuenta de cómo va a quedar cuando se agregue la parte cantada. Si no lo hiciésemos así, saldría algo como ichkachka! Igual que si fuésemos robots. De vez en cuando, surge alguna filtración, como cuando mi voz se va por el micrófono de la guitarra o por el micrófono de la batería, si no canto exactamente igual, que es lo que suele pasar... Entonces quedan unas cuantas palabras flotando por ahí. Lo de llamarlo pista de base se debe a que lo hacemos con los cuatro instrumentos que tocamos siempre. En realidad, lo basamos todo en la pista básica. En cuanto está hecha, el resto va sobre ruedas. Pero si sale mal, entonces no hay forma de arreglarlo.

 Sin embargo, el sonido ese es realmente el de tu voz, ¿no? ¿No es ningún efecto que consigas en el estudio?

 ¡Claro que no! No me gusta usar efectos especiales. A veces, usamos un poco de eco. El eco de cinta o la reverberación, cosas así... Pero hasta en la batería, tratamos de conseguir que la cosa suene lo más natural posible. Lo que nos proponemos es sacar ese sonido desde el principio. Cuando nos ponemos a ensayar, tendríamos que ser capaces de colocarnos delante del micrófono y grabar lo que sale, ¿me entiendes? No nos pasamos horas y horas buscando tal o tal sonido. La verdad es que cada vez que grabamos, tardamos una hora más o menos en conseguir un buen sonido global. En los estudios, tienen montones de trucos... son capaces de cambiar lo que sea. A lo mejor algún día uso algún efecto especial. Aunque sólo sea por probar algo nuevo, igual que si fuese otro instrumento. Pero el 90 por ciento de las veces, lo hacemos de un tirón.

 ¿Crees que vas a salirte de la línea de siempre, de esos cuatro instrumentos?

 Dejo la puerta abierta... digámoslo así. No estoy en contra de eso. Lo que pasa es que hasta ahora no he compuesto ninguna canción que lo exigiese. No voy a hacerlo hasta que lo necesite, ¿entiendes lo que quiero decir? No voy a decirme de pronto: “¡Sería muy bueno meter violines y cosas raras!”, para luego encajárselos a una canción a la que no le peguen en absoluto...

 ¿Te gustaría ser productor de otros grupos?

 No me corre prisa hacerlo. Puede que a la larga... sí, que acabe haciéndolo, pero tampoco me muero de ganas.

 Naciste...

 En Berkeley.

 ¿Estudiaste allí?

 Sí, estudié en El Cerrito, hice allí el high school. Estuve en St. Mary durante un año, pero no conseguí encajar. Empecé a faltar mucho a clase... Con los ensayos y todo ese asunto. Cuando estaba en el octavo curso, me quedé en casa unos días - para ver por televisión unos campeonatos, esa fue mi excusa - y acabé quedándome un mes entero. Durante el curso siguiente - en St. Mary - creo que falté a clase el 50 por ciento de los días... Y en el primer semestre del décimo curso, falté... algo increíble. Creo que falté 60 días durante ese semestre... así que me dijeron: “¡Bueno, ya está bien!”. Y me mandaron a El Cerrito. ¡Que fue lo más maravilloso que hubiese podido ocurrirme! Porque... bueno, entre otras cosas allí estaban los otros dos chicos del grupo. En realidad, al año siguiente, no saqué más que matrículas. Quiero decir que no es que fuese retrasado mental... Simplemente, tenía otras aficiones. Los estudios me importaban un pimiento, la verdad.

 ¿Cuándo actuaron por primera vez en público?

 La primera vez que actuamos fue en un baile que celebró la Jr. High School de Portola. Fue más o menos al cabo de cuatro meses. Doug y yo llevábamos tocando juntos desde abril. Stu se nos unió en septiembre, creo... y tocamos allí a fines de septiembre o principios de octubre. También tocamos en un Boy's Club a finales del 59. ¡Y al verano siguiente recorrimos todas las verbenas de la región, representando al Boy's Club de El Cerrito! ¡Ese tipo de cosas!

 ¿Qué es lo que te impulsa a componer una canción? ¿Lo haces cuando se te termina el plazo para hacer un álbum?

 La verdad es que no fijamos plazo. El mío se terminaría mucho antes que el de Saul. En realidad, siento auténticas ganas de crear, producir y sacar discos. Creo que Saul se conformaría con dos álbumes y un par de singles al año, ¿sabes? Pero a mí me apetece que salgan en cuanto están listos. Nada más terminar un single, me entran ganas de sacar otro.

Suelo dejar trabajar mi subconsciente durante tres o cuatro meses, pensando: “Sí, es una idea que no está mal...”,  Y me pongo a otra cosa. Pero al cabo de unos cuatro meses, empiezo - esta vez en serio - a trabajar de verdad. Ya me entiendes, empiezo a tocar la guitarra o me siento en una habitación con la intención de sacar algo en limpio. Si no dejo que madure por sí solo, o simplemente que se desarrolle naturalmente, no me conduce a nada.

Yo antes solía preocuparme: “¡Qué horror, se me está agotando la inspiración!” Solía obsesionarme de verdad... a lo mejor, me quedaba tres días sentado, ¡y nada! Y después, al cabo de una semana, brotaba como del vacío. Lo terminaba casi antes de empezarlo. “Joder! ¿Por qué perdería esos tres días la semana pasada?” Ya sabes, se me ocurrían cosas así. Pero creo que eso es lo natural. Me pasa igual que a cualquier cantante o compositor. Me levanto a las cuatro de la madrugada: “¡Esta vez sí que tengo que terminarlo!” Y empiezo a darle vueltas: “¿Por qué demonios no lo habré hecho mientras todos trabajaban?” Pero tiene que ser así, ¿me entiendes? Es realmente extraño...

 ¿Aprovechas alguna vez antiguas composiciones tuyas que habías descartado ?

 No he llegado nunca a terminar una canción que no haya utilizado. La verdad es que hasta ahora, creo que hemos desechado... quiero decir, desde lo de Creedence... habremos desechado una canción por álbum, salvo en el último. En el último del todo, hemos utilizado todo lo que pretendíamos utilizar... En el primer álbum que sacamos, hicimos - creo recordar - una canción de Bo Diddley que no resultó. Yo no dejaba de repetirme a mí mismo: “Bueno, si fuésemos los Beatles no la usaríamos, porque no vale nada”. Así que después de darle muchas vueltas, decidí: “¡Demonios, si ellos son capaces de despreciar una cosa, nosotros también podemos hacerlo!” Y eso hicimos.

En el segundo álbum, pasó lo mismo con una antigua canción de Elvis Presley que se parecía mucho a “Bad Moon Rising”, ¿sabes? De todos modos, terminé usando una muy parecida. Y en el tercero, pasó con una especie de pieza instrumental. Se parecía mucho a “Cottonfields”, del último álbum. Ya sabes, sigo con el sonido ese metido aquí dentro... i Pero cuando compongo una melodía, sé desde las primeras notas si va a quedar bien o no ! No sé... me pongo a hacerlo como con desgana. Y si me cuesta mucho trabajo, no la termino. Aunque a lo mejor acabe usándola más adelante.

Eso mismo me ha pasado con “Effigy”, del último álbum. Creo que le estaba dando vueltas desde hacía tres años, sin conseguir que resultase. Vaya uno a saber por qué, pero no resultaba... Y otro tanto pasó con “Feelin' Blue”. Quería incluirla en el segundo álbum Bayou Country, pero las cosas no llegaban a encajar... así que pensé: “¡A la mierda!” El año pasado, tuve muchas más oportunidades de pensar en ella.

 ¿Cuántas canciones has compuesto?

 Creo que habré escrito unas 200. Es decir..., en los cuatro últimos años. Cuando era más joven, llegué probablemente a componer... no sé, unas 500. Tenía la impresión de que escribía millones y millones. Pero la verdad es que eran todas unas mierdas. Todas trataban de lo mismo: ¡de amor no compartido! Por eso no puedo ya escribir sobre el tema ahora. Si me pongo a escribir una canción de amor, o algo parecido, tiene que ser o muy auténtico o simplemente camp, un buen rock and roll de los antiguos, ya me entiendes. Tiene que ser una canción auténtica sobre relaciones auténticas. Si no, sale igual que si compusiese una canción para Tin Pan Alley. Soy incapaz de hacer eso.

 Sigues una línea, un estilo de cantar que parece estar directamente entroncado en la región central de los Estados Unidos, como le ocurre a Johnny Cash. Pero te educaste aquí, ¿no?

 Bueno, por de pronto, no tocamos nada que sea Bayou.

Nuestra música no es música Bayou, ni por el sonido, ni por la armonía musical, ni por nada. Lo que hacemos es combinar el sonido de nuestra música y el tema de la canción, y lo hacemos bastante bien, creo yo.

Por ejemplo, en “Proud Mary”, los primeros acordes suenan - me parece a mí - exactamente igual que la rueda de un vapor dando vueltas en el agua. Pero, por lo que se refiere a la música, no hay ninguna influencia geográfica.

No es que esté intentando darme humos, pero nuestra idea era... bueno, hay tanto rock and roll malo, que nos propusimos algo así como limpiarlo y hacerlo, no más tradicional, ¡sino por lo menos no tan insoportable! Ya me entiendes, más limpio o algo por el estilo.

Lo que estoy tratando de decirte es que... piensa, por ejemplo, en “Born on the Bayou”. La letra habla de eso, de acuerdo. Pero la música no tenía más intención que la de ser un rock and roll con garra, al estilo de Bo Diddley - según me dijeron después - una especie de música lenta y expresiva. No tenía nada que ver con nada que hubiese oído yo sobre el Bayou... La canción... sí, de acuerdo, era como una tierra soñada que yo había ido imaginándome con el paso de los años. Pero la música no tenía nada de eso. Y por lo tanto, no se la puede llamar Bayou rock, ni nada por el estilo.

 ¿Qué era lo que te atraía en todo eso?

 Creo que lo único insólito que hay en ello es que yo soy de aquí, y no de allí. Creo que es lo único que puede llamar la atención. Bueno..., casi toda la gente que me gustaba de verdad venía de allí, o parecía venir de allí. Fats Domino... y siempre me he imaginado que Jerry Lee Lewis era de allí. En cuanto a Elvis, seguro que vino de allí. Y Carl Perkins, y todo el asunto de los discos Sun.... creo que todo esto ya se ha dicho. En realidad, se ha convertido en una especie de cliché. Pero para mí, es algo muy personal. Resulta que digo lo mismo una y otra vez. Ya sabes, debo de resultar bastante pesado Pero para mí todo eso es como la tierra de Mark Twain... hasta la película Maverick. que pusieron en la tele. Stu la vio. Luego dio la casualidad de que la vimos todos durante una  de nuestras giras, y Stu dijo algo así como: “¡Eh, barcaza! toca tu sirena...” Yo comenté: “Sí..., eso también quedaría bien ahí...”, ya me entiendes, en la cancioncilla esa de la película. Es, simplemente, una especie de película que me he montado yo mismo.

 ¿No has viajado mucho por esa región, verdad?

 No, no he estado nunca por allí. En cambio fuimos a Montana, en una ocasión. Y de ahí salió el tema de “Green River...” eso fue... bueno, cuando era más joven, solíamos hacer bastantes excursiones y cosas de esas cerca de Sacramento.

Hay por ahí una ciudad que se llama Winters. Y allí hay precisamente, un campamento de scouts. Solíamos ir allí todos los años. Eso es exactamente de lo que trata “Green River”. Era como la versión costa oeste del Bayou. Y encajaba muy bien.

En otras palabras, siempre he tenido la impresión de que lo que yo había vivido allí era muy parecido a lo otro. Porque tenía una especie de sabor pantanoso. Y había muchas ranas y todo eso... Así que, mirado desde ese punto de vista, yo lo viví en realidad. Aunque no fue en su lugar geográfico exacto.

 ¿Qué tipo de música escuchabas cuando eras todavía un chico?

 Entonces se llamaba rhythm and blues. Pero eran blues comerciales. En realidad, no era Mississippi John Hurt, y esa otra gente de la que nunca he oído hablar, la verdad... Creo que se ha puesto de moda lo de empezar a soltar nombres, ya me entiendes... “¿Cuál es el tipo más antiguo y raro que recuerdas?” Los míos eran, de hecho, Bobby Blue Bland y B. B. King, y otros más que estaban en las listas del Rhythm & Blues. Y formaban una extraña mezcla, pues entre ellos había cantantes de ciudad bastante relamidos, y Lightnin' Hopkins conseguía también algún hit de vez en cuando. Eso fue lo que influyó sobre mí fundamentalmente.

 ¿Entre las versiones que otros han hecho de tus propias canciones, cuál es tu preferida?

 Bueno, creo que la versión que hizo Al Wilson de “Lodi”. Y tiene gracia, porque no la canta tal como es. No sabe de qué va la cosa. No lo hace bien, pero me gusta....ya sabes, como disco. Totalmente apartado de nosotros, como si lo hubiese escrito otra persona. Me llevé una verdadera impresión cuando lo oí, porque la banda toca de verdad. Pensé: “Joder, es como una canción completamente nueva!” No canta “Lodi” como si se enterase de qué trata. Hace de ella una especie de canción alegre, como mucho, un sí es no es melancólica, ya me entiendes... Pero nada triste, nada deprimente. De todas formas, me gusta el disco, la forma de tocar y todo eso. Esa es la verdad.

Solomon Burke sí que entendió de qué iba la cosa en “Proud Mary”. Me gusta cómo entra, pero no lo de después. Me molestó bastante que cambiase un par de frases, por ejemplo: “Me divertí mucho en Memphis”, lo cual no pega nada. No me acuerdo ahora de más. No sé...

La versión que hizo Phil Spector de “Proud Mary” me pareció espantosa. Me pone los pelos de punta.

 ¿Qué piensas hacer después de todo esto? ¿Qué te gustaría estar haciendo dentro de cinco años?

 Bueno.... no he hablado mucho de esto hasta ahora. A lo mejor suena falso - y no llego nunca a hacerlo -, pero la verdad es que tengo ideas bastante definidas sobre muchas de las injusticias que se están haciendo ahora mismo. No sé lo que puedo hacer en toda esa basura. Mejor dicho, todavía no lo sé. Como en lo de los derechos civiles de los negros ipufff!  me figuro el lío que eso debe de ser. Sólo sé que quiero llegar a una posición desde la que, cuando diga algo, la gente escuche y no salga con: “¡Bah!, eso ya lo hemos oído...” ¿Me entiendes? Quiero poder llegar a - con el dinero que consigamos ganar por nuestra cuenta, o lo que sea - hacer algo en algunas de las cosas que me parecen bastante sencillas, que podrían solucionarse fácilmente desde ahora, o por lo menos empezar a solucionarse...

No parece que nadie haya empezado a hacerlo todavía. No se hace más que hablar... no me estoy refiriendo a cosas enormes, de esas que tardan generaciones en hacerse, aunque tal vez pueda poner mi grano de arena... ¡Es que hay tantas cosas que podrían hacerse! Puede que luego me raje y diga que no sé cuáles son. Pero a lo mejor con emisoras como KPFA, o incluso más fuertes que esa, más conocidas si es posible. O con periódicos que no sean tan raros como el Berkeley Barb, periódicos que la gente lea de verdad. O también reuniendo dinero, ya que el dinero es siempre tan importante. Sé que todo esto tiene ahora mismo un papel casi insignificante.

También me gustaría poder escribir una obra importante. Aunque fueran sólo canciones, o series de canciones, así es cómo tendría que ser, que hiciesen pensar un poco más a la gente. Sé que eso lo está haciendo ya un montón de gente. ¿Ves?, eso es lo mío... en mi vida real - no en mi fantasía -, en mi carrera... Porque una carrera también cuenta mucho para mí. Tengo que reconocer que son dos cosas independientes, aunque mucha gente las haya mezclado. Yo soy incapaz de hacerlo. Siempre he deseado ser un cantante de rock and roll. Siempre me ha apetecido construirme una carrera y tener una serie de éxitos o... ya me entiendes, hacer cosas de esas que luego, cuando las miras, piensas: “¡Eso sí que estuvo bueno!”.

Me doy cuenta de que estamos en una posición desde la que podemos rebasar las fronteras del puro entretenimiento, del que la gente nos vea y diga: “¡Eh, mira cómo bailan los payasos!”, ya sabes... “¿No te parecen divinos?” Creo que si no hablo mucho de todo esto, es porque se lo oigo decir a otras personas, y suena tan falso... como si fuese lo que todos esperan que digas hoy en día.

Intento escribir canciones así, y no me salen. Algo así como, digamos, Eric Sevareid, que parece estar tan enterado de lo que ocurre cada día. Tengo la impresión de que si se pudiera decir, de forma que al fin lo comprendiesen suficientes personas, se resolvería la mitad del problema.

Estoy convencido de que mucha gente no piensa, sencillamente porque no tienen delante de los ojos las cosas que están mal. Puedes verlo ahora con lo del moratorium (compañía organizada contra la intervención de USA en la guerra de Vietnam). Se ha enfollonado hasta tal punto que ya no se trata más que de elegir entre la paz o una guerra más gorda, ya no tiene nada que ver con todo el lío inicial.

En otras palabras, nosotros estamos como en un escenario, a la vista del público, y también tenemos posibilidad de reunir dinero, lo cual... no es que me muera por el dinero, pero es que cuesta tanto hacer cualquier cosa... De verdad...

 Pero puedes hacerlo sin tenerte que gastar un millón de dólares.

 Sí, porque la gente escuchará de todos modos. Sobre todo, si lo dicen las canciones. Pero no sé... no me considero a mí mismo tan profundo, por lo menos, todavía... soy demasiado inexperto, me imagino.

 ¿Notas alguna diferencia entre él público de aquí (de la Bahía de San Francisco) y el de otros puntos del país?

 Al principio sí la notaba. Y la verdad es que sigo notándola. Nos gusta mucho más tocar en Fillmore West o Winterland que en cualquier otro lugar del mundo, de verdad... Lo malo es que ahora la popularidad nos exige tocar en sitios mayores. Pero haciendo conciertos benéficos, nos las apañamos para volver, como quien no quiere la cosa, a los sitios donde más nos gusta tocar, ¿me entiendes? Aunque los intereses comerciales - o como quieras llamarlo - te obligan en cierto modo a no hacerlo...

 ¿Eres tu propio manager, verdad?

 Sí.

 ¿Te gusta serlo?

 Sí. Me gusta porque he llegado a un punto en el que ya no tengo confianza en nadie. Pero es todo un tema tener que contestar tú mismo al teléfono, o perder tiempo pensando en ciertas cosas. De todas formas, como siempre me ha tocado hacerlo, ya no me parece una carga. Y ahora me alegro de que sea así.

 ¿Supone mucho trabajo?

 ¡Sí! Lleva el mismo trabajo que componer canciones, o ser un músico o un cantante y aprender una canción, y cosas así... Porque te ocupa las 24 horas del día. Tienes que estar pensando constantemente en la dirección, ¿sabes?, en cómo tiene que ser determinado álbum, y líos de esos. Mi labor de manager consiste, más o menos, en supervisar todo lo que hago yo y lo que hace el grupo.

 Pero tienen una agencia, ¿no?

 Bueno, ya no la tendremos cuando se publique esta entrevista. Nos falta tocar en dos sitios más, ¡y ya está! Es un ejemplo perfecto de las cosas que andaban mal... No se ocupaban de ciertos detalles, y teníamos que hacernos cargo de ellos nosotros. De paso, te diré que también contamos con colaboradores excelentes... Me refiero a nuestros dos encargados del equipo, y a nuestro road manager. Le llamamos sencillamente manager, porque nos repatea el nombre de road manager. Se llama Bruce Young. . Los otros dos se encargan del equipo, y él se ocupa de reservar los pasajes, y de asegurarse de que funciona el P. A., y todas esas cosas. Bueno, dentro de lo que puede hacerse por teléfono. Los he estado formando desde hace un año, o más bien desde hace año y medio. Suena bastante pretencioso por parte mía, pero sé que saben dónde tienen que ir, porque lo han aprendido de mí. ¡Por lo menos están de acuerdo conmigo!, ¿me entiendes?

 ¿Quién va a contratar al grupo? ¿Te vas a encargar tú de eso?

 Verás... hay dos o tres tipos en todo el país - Bill Graham a la cabeza - que saben organizar un baile o un concierto. Nuestra intención es hacer... llegar a una especie de coparticipación. Nosotros seremos los promotores. En otras palabras, pondremos el dinero y todo ese asunto. Ellos supervisarán los detalles... la publicidad... se pondrán en contacto con la compañía de sonido que designemos, y resolverán los problemas. Y también, por supuesto, se encargarán de las entradas y  cosas por el estilo. La policía... aunque espero que nos las arreglemos para ir a sitios donde no se necesiten esas legiones de polis en cada actuación. Porque es de lo más molesto.

 ¿Qué compositores de canciones te gustan?

 ¡Lennon y McCartney, los que más! Me figuro que tendré que citar también a Dylan. No me gusta todo lo que hace, pero me gustan suficientes cosas suyas como para incluirlo entre mis favoritos. ¿Sabes?, siempre me quedo cortado cuando me preguntan esto... No sé por qué. Desde luego… hay mucha más gente que me gusta de verdad... Me gusta, claro está, “Both Sides Now”. ¿Sabes?, llevo dos años oyéndolo, así que ya no me resulta nuevo. Pero fue tan refrescante, tan nuevo... No sé, no recuerdo a nadie más en este momento.

 ¿Y en cuanto a los cantantes?

 Eso es algo distinto. No estoy seguro de poder separar el profesionalismo de... bueno, la gente que siempre he dicho que me gustaba... HowIin' Wolf y Carl Perkins, y... me gusta Stevie Winwood. No creo que esté desarrollando plenamente su talento, por decirlo de algún modo. Pero me gusta de verdad. Me figuro que será el cuento de siempre: encontrar material adecuado  y todo eso. Estoy convencido de que sí que sabe cantar. Ya me entiendes, me gustaría que hubiese más tipos como él. Mick Jagger también me gusta. Y me gusta lo que los Beatles consiguen con sus voces. Personalmente, los concibo más bien como una especie de músicos normales que se ponen a cantar, que como auténticos cantantes, ¿me entiendes?

De vez en cuando, Paul - sobre todo - me deja boquiabierto. Lo hace con tanta clase, tan por encima del rock and roll corriente... Los Beatles tienen talento en un montón de campos, esa es precisamente la diferencia. Saben componer canciones y todo eso, pero también dominan el trabajo de producción... llegar a un 25 por ciento en cada uno de esos campos ya sería bastante, ¡y ellos llegan al 100 por ciento! Son realmente buenos en todos ellos, ya me entiendes. Son... bueno, un tío como Dylan, que está metido en el tema social v demás, sabe decir bien las cosas. Aunque a lo mejor no esté diciendo nada personalmente. Ya sabes, igual nos está hablando a todos. Pues los Beatles también tocan esa cuerda, de vez en cuando...

Jerry Lee Lewis no tuvo tantos hits, pero su influencia - por lo menos en el aspecto nostálgico - supera con mucho lo que de hecho consiguió. Porque en cierto modo se labró su propio trono, y éste ya es suyo para siempre... Lo mismo digo de Carl Perkins. Ya no volverá a darse otro “Blue Suede Shoes”.

 ¿Le viste actuar alguna vez?

 Bueno, le vimos actuar cuando lo de Johnny Cash. Hasta entonces, no había visto más que una foto suya.

 ¿Oyes discos muy a menudo?

 No. ¡Mi tocadiscos no está ni siquiera instalado!

 ¿Ves actuar a grupos?

 Sí me gustan de verdad, sí. Tenía muchas ganas de ver a los Stones, pero ya no quedaban entradas. No conseguimos ninguna. No me apetecía verlos desde una distancia de ocho millas.

Era un cartel impresionante, pero pensé: “¡Fantástico! Se entregan cada vez que actúan”, no tienen por qué decirse nunca: “esta ciudad no cuenta”. “¡B. B. King se entrega cada vez que actúa!”.      

 Algunos aspectos de este tipo de música me parecen muy revolucionarios, muy en la línea de una revolución social. Expresan una escisión entre puntos de vista opuestos. ¿Crees que hay algo de esto en las  cosas que tú compones?

 Verás, yo no me limito a ningún tema. Me figuro que eso se deberá a que, ante todo, soy un compositor de canciones. Eso es lo que traté de decirte antes... En estos momentos, no dispongo de tiempo para hacer cosas que más adelante me gustaría hacer. Por eso están todavía tan lejanas, no son más que un cliché... Todos los tipos que salen en la tele dicen: “¡Eh, amigo!, ¡yo quiero hacerlo!”. Pero puedes estar seguro de que no van a hacerlo. No tienen a punto su música. ¿Cómo van a ver claro lo otro?

Yo intento hacer pasar el rato ante todo, ya sabes..., con cosas como “Proud Mary”, no sé... resultan demasiado generales. Son como un viaje de placer o algo así. Pero estoy seguro de que la gente no está de acuerdo con algunas de las demás cosas que compongo. Aunque a veces, consigo ocupar – a propósito - una posición intermedia. No porque huya del problema, sino porque a ambos lados hay cosas que están mal.

Piensa en una canción como “Fortunate Son”, estoy convencido de que un chiflado de derechas la tomaría por su grito de combate. Porque él tampoco está de acuerdo con un montón de cosas, ¿sabes? En su opinión, Richard Nixon no está ni mucho menos de su parte. Ya me entiendes... Así que no sé. No nos hemos dado a conocer por ese tipo de...

Me temo que la gente no ha escuchado con atención las letras de nuestras canciones. Se creen que no son más que canciones para pasarlo bien. “¿No vas a escribir nunca algo que tenga algún sentido?” Me hacen constantemente preguntas así. Y entonces tengo que contestarles a su mismo nivel. Porque la verdad es que no han escuchado.

 ¿Cómo crees que es tu público? ¿A quién te diriges?

 A todos. A todos sin excepción. Y por eso me resulta difícil, porque yo no intento polarizar a los “híppies” en contra de sus padres, ni a los jóvenes en contra de sus padres, ni a los jóvenes en contra de... la gente de más de veinte años, ni viceversa, ya me entiendes, el “¡No somos criaturas!” Porque creo que la música - mi idea de lo que la música debe ser - no tiene que hacer cosas así. Tiene que unir, aunque suene cursi..., ya me entiendes, la gente tendría que sentarse y seguir el ritmo con el pie, o decir: “¡Cojonudo!, esto es lo que de verdad importa... tendría que habérseme ocurrido esto, en vez de...” ¿Sabes?, el que aplauda sólo un grupito allá en la esquina no significa nada para mí.

 ¿Estás contento de cómo te van las cosas?

 ¡Sí! No sé con seguridad a quién le gustamos más. Al principio eso me preocupaba, por lo del Top 40, porque coincidió con nuestros éxitos en onda media. Pero creo que fue estupendo. Quiero decir que eso demuestra que... bueno, no es que lo demuestre, pero es por lo menos una señal de que estás rebasando algunas de las líneas artificiales que traza la gente. Y me repateaba que un sector de la sociedad -probablemente, el sector del que nosotros procedíamos pensase: “¡Caramba!, están teniendo éxito entre esa gente... no me gustan”. Por suerte, todo esto se está acabando, porque evidentemente - espero que sea evidente - esos no son nuestros intereses. Me saca de quicio que la gente no escuche, simplemente “porque ya sé lo que hace”. Creo que es una tontería. Por eso mismo no vamos por ahí gritando: “¡Eh!, ¡legalicen la hierba! ¡Eh!, ¡queremos la paz!”, y cosas por el estilo. Por lo menos, no lo decíamos todo el tiempo. Porque puedes decirlo en el momento oportuno, pero si eso es lo único que dices...

Como artista, no quiero que mi público vaya diciendo: “Sé lo que va a soltar ahora”, y no me escuche. Te apetece que te escuchen, sobre todo si tienes intención de decir cosas que se salen de la mera diversión, ya sabes. Ya estamos hartos de que la gente se ponga en contra nuestra tan sólo porque llevamos el pelo largo. Hay un sector que no va a escuchar de todas formas, y eso me jode mucho.

 ¿Te molestan las críticas?

 Supongo que me engañaría a mí mismo si dijese que no. Me molestan, pero sobre todo si se refieren a cosas que no vienen a cuento. Si se meten conmigo por motivos que no están justificados, me molesta de verdad. Cuando me echan en cara cosas como: “No es tan buen cantante como dicen” o “muchas de sus canciones se parecen”, no me importa lo más mínimo. O si dicen: “No es el mejor armonicista del mundo”... me tiene sin cuidado. Nunca dije que lo era.

Pero si dicen: “No han logrado ninguna comunicación con el público. No han gustado nada. No les han dado más que una ovación de diez minutos”. Y resulta que eso lo ha escrito un tipo que no pudo ver la actuación porque estaba sentado detrás de un poste o algo así, y, claro, no le gustó nada y escribió eso. ¡Vamos! ¡Haz el favor! Es ese tipo de cosas.

Lo mismo pasa con los elogios. Pesan. Pesan de verdad. Y se compensan, porque un montón de gente se entusiasma por cosas que no son para tanto. Ya sabes: “¡Ay, que guitarra tan fantástica... !” Yo no puedo leer una sola crítica, tengo que leer varias y luego sacar la media. Porque si hay gente que dice: “¡Es maravilloso!”, y otra que dice: “¡Es horrible!”, tienes que concluir que no es ni lo uno ni lo otro. Estará a medio camino...

 ¿Creen algunas personas que eres negro?

 Oh sí.... la mayoría... cuando me compré la moto, volví allí para recogerla. Y un tipo le estaba diciendo a una chica: “Creedence va a venir. Mira, ese era Creedence ...”, ya me entiendes, cuando me alejé antes de recogerla. Y la chica le contestó: “¡No! Te han mentido, ¡porque Creedence es negro!” Fue increíble...

Pero hay gente que yo pensé que iban a pegar fuerte hace mucho tiempo, y que no pegaron..., ya me entiendes, como B. B. King, por ejemplo, que es ahora cuando está empezando a salir en la tele. A lo mejor es culpa de su manager, o algo de eso, no sé. Me extrañaría, de todos modos. Hay muchos tipos como él que tendrían que llegar más lejos. Lo malo es que... bueno, B. B. King se está defendiendo bien ahora, mientras que Howlin' Wolf o Muddy Waters ya están como fuera de todo, ¿me entiendes? Es una pena... Me habría gustado que la cosa hubiese funcionado cuando ellos estaban listos.

Tocamos en el Cheetah - por lo que no llegaron a pagarnos nada - hace dos años, más o menos. Llegamos allí y descubrimos que HowIin' Wolf estaba en cartel, y que nosotros estábamos primeros, lo cual era estupendo. Nos pusimos muy contentos, pero también nos cabreamos bastante. Porque Howlin' Wolf iba a actuar y estaba, me parece, el último de todos. Porque sabíamos que nosotros sí que íbamos a tener éxito. Teníamos mucho tiempo por delante, ya me entiendes, nosotros somos jóvenes y sabíamos que íbamos a tener éxito.

Fue jodido ver que él estaba al final de la cosa aquella. Fue como descorazonador... Nos entraron ganas de que le diesen un disco de oro, no sé...

Me pongo la mar de sentimental con esto, me parece...

Pasa lo mismo con Jackie Robinson en el béisbol. Lo mismo... Esos son los tipos que lo empezaron, que lo construyeron. Eran tantos, eran tan buenos que ya no se les podía seguir ignorando, pero entonces lo que pasó fue que ya estaban ahí sus imitadores blancos. Acuérdate de The Crewcuts, y de The Diamonds. O de Georgia Gibbs cantando al estilo de Laverne Baker.

 ¿Ha repercutido todo esto en lo que estás haciendo ahora?

 Bueno, habíamos esperado tanto tiempo, de todas formas... Queríamos estar seguros de que el momento había llegado. Hubo veces en que no hicimos más que tocar, nunca lo hicimos mal del todo en el Fillmore West. En realidad, allí es donde mejor se nos da... No sé por qué, nos sentimos a gusto. El público responde.

 ¿Eres perfeccionista?

 ¡Claro que sí! A veces, me molesta serlo. La verdad es que hay ocasiones en que me pongo hecho una fiera. Dejo a los demás hechos trizas... Y sin razón. Quiero decir que antes no se me había ocurrido pensar que me iban a hacer tanto caso.

Hubo una vez un chiquito en Toronto, creo, que..., ¡pobre chico! Hay un local llamado Electric Circus allí. El ingeniero de sonido no aparecía por ninguna parte, y el promotor era un caradura... me dan cien patadas las personas así. Esas personas que no tienen nada preparado. Así que colocó ahí al chiquito ese, ¿sabes?, de unos veinte años más o menos... por la edad, -no era tan crío, pero es que se veía que no lo había hecho nunca. Le dije: “Dale un poco a los graves”. Puso los graves a tope y empezó a sonar rgggh... nadie oía nada, el sonido era espantoso y nuestros amplificadores de control, una mierda.

No le eché ninguna bronca, pero resulto un poco sarcástico cuando me lo propongo. No me di cuenta de que era un tipo macanudo, ni tampoco de que éramos tan populares... sobre todo entre personas como él, ya me entiendes. Me miraba igual que yo miro a Mick Jagger o a Bob Dylan. Tenía esa idea de nosotros. Y para una persona así... lo que hice fue castrarle.

No lo comprendí, ¿me entiendes?, porque desde mi punto de vista, yo no era más que un músico... no era una estrella ni nada parecido. No sabía que la gente pensaba eso de mí. Así que resulté demoledor... El pobre crío se echó a llorar, ¡partía el corazón! Estaba en una posición tan equivocada.

Creo que me di cuenta después de que me había portado mal con él. La gente espera mucho de mí, aunque no tenga nada que ver... Agarré el micrófono y lo clavé en el amplificador. Los Who, igual que ellos. Yo estaba cómo loco, fuera de mí. Ahora ya estamos acostumbrados, nos ha pasado tantas veces que hemos aprendido que en esos casos no se puede hacer nada. Pero por aquella época todavía pensábamos que se podía hacer algo. Ahora vamos a preparar nuestros propios conciertos. Así la culpa no será más que nuestra. No me lo podré echar en cara más que a mí mismo.

 ¿Qué haces aparte de la música?

 Bueno, verás, la moto ha sido para mí como volver a descubrir la música otra vez, de verdad. Me había mantenido alejado de ella durante mucho tiempo, por lo del dinero, sobre todo. Además, sentía algo de miedo, me asustaba lo que podía hacer con ella, sí. Pero, no sé, no es lo que todo el mundo dice. Me refiero a que ahora entiendo perfectamente que haya personas dedicadas día y noche a una moto.

Es mucho más que un aparato para ir de un lado a otro. Es algo copado. No como el coche. Es algo instantáneo. Estás al aire libre, y sientes todas las cosas... Cuando hay tráfico, no puedes conducir. Quiero decir que no tiene sentido. Pero así fue como yo empecé a usarla. Fue sólo hace unos meses, ¿sabes?, cuando me dio por ir de un lado a otro. Y ha sido igual que la música, otra vez. No es más que un baile, ¿me entiendes? Intentas subir una colina. A mí no se me da muy bien, pero no importa. Te caes. ¡Crunch! Y te levantas.

 ¿Te han dado clases alguna vez?

 Bueno..., me dio clases de folk Barry Olivier al principio del todo, y aprendí más que nada la atmósfera de la música folk. No aprendí nada de guitarra. Porque, sobre todo, se trataba de conocer a toda esa gente. A Sam Hinton, a Pete Seeger y a todos esos. Y cuando tienes doce años, ¡caray, te parece maravilloso! Además, fue precisamente la época en que Pete Seeger era comunista, y todo ese asunto. Y nosotros... bueno, fue algo fantástico.

El piano fue el primer instrumento que toqué, en realidad. Aprendí Bumble Boogie, de Jack Fina. Era un disco de 78 revoluciones, y yo lo ponía en 33... Tardé meses en aprenderlo. Me sentaba, y estudiaba nota tras nota. No estoy bromeando. Llegue a tocarlo tan bien como el propio disco. Ahora sería incapaz de hacerlo. ¡Imposible!

Lo que trataba antes de decirte, es que con la moto he vuelto a recuperar la paciencia. Veo una colina y lo intento, me caigo y lo intento otra vez.

 ¿Qué es lo que buscas, cuando te pones a escuchar rock and roll?

 Al principio, cuando pongo, la radio, creo que escucho igual que lo harías tú.... es decir que más que escuchar, lo que hago es disfrutar. Pero inmediatamente empiezo a pensar: “Eso está mal tocado... eso no es...”, y escucho igual que si lo estuviese tocando yo, es un problema...

Todavía no he aprendido a separar una cosa de otra - excepto con las personas que me gustan por la razón que sea, independientemente de sus fallos. No sé si pasará lo mismo en arte, con Picasso y gente así. No entiendo mucho de arte, pero me gusta lo que me gusta, ¿sabes? Ni más ni menos.

Soy capaz de entusiasmarme de verdad por gente que no toca igual de bien todas las veces, ni mucho, menos... Howlin' Wolf o Muddy Waters son a veces un auténtico plomazo ¡pero tienen un 10 por ciento tan bueno! Creo que puede tener que ver con el color, aunque es un fastidio..., pero no sé, los artistas blancos que lo intentan, me dan la impresión de estar perdiendo el tiempo.

 A un montón de grupos parece que les cuesta trabajo seguir juntos. Sin embargo, ustedes llevan juntos mucho tiempo. ¿Cómo lo han conseguido?

 Bueno, hay que hacer un esfuerzo. Sí, tienes que hacerlo de verdad. No es que haya que hacer un esfuerzo por caerse bien mutuamente, pero si tienes un mínimo de sensibilidad, te das cuenta de que todo el mundo tiene sus días malos. Y si los cuatro tenemos el mismo día malo, la cosa puede convertirse en un infierno. ¡De verdad! A veces, nos chillamos unos a otros. Igual que si fuésemos niños. Un día Doug dijo: “Estoy probando las marchas”, y ahora usamos siempre esa frase. ¡Ese día estaba dispuesto a mandarnos a todos a la mierda! Acababa de echarnos un grito no recuerdo por qué. Solemos gastarnos bromas unos a otros. Así que al día siguiente todo iba sobre ruedas otra vez..., pero Stu y yo nos compinchamos, y le dijimos: “Vamos a despedirte. Hemos encontrado a otro baterista”.

Era sólo para picarle un poquito. Sabemos que nunca vamos a llegar hasta ese extremo. Ni siquiera se nos ha planteado nunca.

Es lo mismo que si tienes mujer o familia. Aunque tengas la pelea más impresionante que puedas imaginarte, la cuestión del divorcio ni se te ocurre. No es el tipo de arma que utilizas. Pues lo mismo pasa con el grupo.

De lo único que a veces discutimos es de música. “Sonaba un poco raro”. “Bueno, no me ha gustado”. Y en eso, todos hemos aceptado en cierto modo que yo soy el líder. Sabemos que alguien tiene que llevar la voz cantante. De no ser así ifff!, no llegas nunca a ningún sitio.

Todos hablamos y todos escuchamos, y luego hacemos algo así como... ni siquiera votamos. Nos limitamos a decir: “¿Bien, qué les parece?” No es tan difícil... Si no lo decidimos entonces... por mucho que discutamos ... lo decidimos más adelante.

Nos dimos cuenta al cabo de un mes o dos de que eso no era tan importante al fin y al cabo. Ese no era el problema. No era la maravilla de las maravillas, ni pijadas por el estilo. Si nos quitas todo eso seguimos siendo las mismas personas, ricas o pobres... Todavía nos queda por aprender lo que significa vivir.